Agregando valor con facturación electrónica integrada a los sistemas de compra y venta

222Opinión de Juan José Carreño, Gerente de Ventas  en SONDA

Antes de la entrada en vigencia de la ley sobre factura electrónica del año 2014, que obliga a los contribuyentes a emitir exclusivamente documentos tributarios electrónicos, en reemplazo de la emisión de documentos físicos y que establece un calendario para su implementación según el tamaño y ubicación de las empresas, las empresas en Chile mayoritariamente hacían emisión física de estos documentos. Si a esto sumamos el dato de que según fuentes de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), ya en el 2004 (10 años antes de la promulgación de la ley en Chile), el 35% de las empresas en USA emitía facturas por internet, podemos graficar de buena manera el rezago que llevamos en estos temas.

La entrada en vigencia de esta ley trajo una serie de beneficios que no sólo impactaron positivamente en términos de productividad, eficiencia y mejoras sustanciales en la fiscalización, sino que también a nivel de los contribuyentes, ya que generó ahorros operativos, disminuyó  riesgos de fraudes y permitió la automatización de ciertos procesos.

Desde que se inició su implementación en noviembre del 2014, a la fecha existen más de 350.000 empresas autorizadas como emisores de documentos tributarios electrónicos y durante el 2015 se emitieron 367 Millones de Documentos Tributarios Electrónicos. (Fuente: SII)

A pesar de que existen más de 100 soluciones en el mercado que ofrecen los servicios de factura electrónica, más del 85% de las empresas en Chile utiliza el software gratuito provisto por el SII,  y otras empresas han contratado las versiones light de los principales software disponibles en el mercado. Esto revela que el propósito de estas empresas fue únicamente cumplir con la obligatoriedad establecida en la ley, pero no han explorado la posibilidad de aprovechar realmente las ventajas que trae la digitalización. Estas soluciones “livianas”, al no estar integradas con los sistemas de compra y venta de las empresas, operan en la práctica  como “una máquina de escribir”. Es decir, no agrega valor alguno aparte de cumplir con la normativa y reducir algunos costos marginales.

A estas alturas, cuando las empresas entienden la magnitud de lo que se ha llamado revolución digital (algunos hablan de la Cuarta Revolución Industrial), es incomprensible que existan organizaciones que  no cuenten con soluciones de factura electrónica integradas de manera automática con sus módulos de compra y venta disponibles en sus ERP para así aprovechar realmente todas las ventajas y beneficios que trae la factura electrónica.

La digitalización de los documentos tributarios que respaldan las transacciones comerciales de las empresas en Chile, a partir del uso masivo de la factura electrónica impulsado por la ley, abre nuevas posibilidades y oportunidades, sobre todo en el segmento financiero, principalmente en el Factoring y otros servicios asociados.

Entre los beneficios concretos que traen consigo las soluciones integradas a los ERP, destaca la eficiencia que se produce en la operación producto de la automatización e integración. Por ejemplo, se pueden aplicar reglas de negocio para validar las facturas de proveedores en el proceso de recepción y acuse de recibo, como podría serlo con facturas que refieran a una orden de compra previamente emitida. Otro caso sería la integración automática y trazabilidad de todos los DTE (documentos tributarios electrónicos) recibidos, validados y aceptados evitando así la digitación manual, así como de los emitidos o cedidos, o bien la emisión electrónica de los libros de compras y ventas (IECV) en una sola aplicación. Estos son sólo algunos ejemplos de los grandes beneficios que reporta a las organizaciones el uso de sistemas de facturación electrónica de manera integrada a los sistemas de compra y venta.

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