Círculos de Poder Organizacionales ¿Esta usted preocupado, ocupado o enterado?

Me ha tocado desarrollar muchas sesiones de coaching en las cuales he tenido el privilegio de acompañar a ejecutivos y entrenarlos para mejorar sus carreras profesionales y los resultados de sus equipos. Trabajar entrenando ejecutivos es una fuente de grandes aprendizajes. Es posible entender cómo observan y viven el mundo organizacional, cuáles son sus paradigmas y perspectivas, cuáles son sus estilos y qué resultados obtienen de sus equipos. Un día me pregunté,  ¿por qué algunos gerentes son tan exitosos y otros invierten tanta energía y los resultados no llegan? y me puse a reflexionar para identificar diferencias que hacen que un ejecutivo de un mismo cargo gerencial, logre mejores resultados en relación a otros en igualdad de condiciones.

Mis respuestas me llevaron inicialmente a pensar en los estilos de liderazgo. Está ya comprobado con estudios de diversas orientaciones, que las empresas más rentables son aquellas que mantienen un buen clima, por lo tanto,  el estilo de liderazgo sí determina en gran medida los resultados y -sin duda- un gerente con mejores habilidades directivas y más trasformacional, consigue mejores resultados, ya que asegura la productividad sostenida en el tiempo, manejando el clima laboral y la satisfacción de clientes. Lo anterior, no es lo que consigue un gerente que sólo está focalizado en generar resultados y que posiblemente en el corto plazo cumpla sus metas y las supere con creces, pero con un costo que en el corto plazo no podrá sostener y perderá inevitablemente fuerzas en sus equipos, debiendo  sacrificar la calidad de atención y satisfacción de los clientes. Ningún equipo que esté permanentemente presionado por llegar a los números,  estará con una buena disposición y disponibilidad para atender a sus clientes y dar una buena resolución a sus problemas y esta misma tensión va a generar inevitablemente roces interprersonales que afecten el clima laboral de manera  negativa.

 

Esta variable me explicó una parte de mi pregunta, pero no me convenció completamente, puesto que he visto muchos líderes inspiradores que manejan excelentes equipos y tienen clientes leales que están muy satisfechos, pero a pesar de ello, no logran los resultados esperados. Y es en esta parte de la reflexión donde se vinieron a mi mente, imágenes de reuniones que he observado,  en la cual algunos gerentes invierten gran cantidad de energía discutiendo temas de bajo impacto, que parecieran ser el centro de los problemas de los negocios y que observados desde afuera, no son más que “peleas de perros chicos”, como las denomino y que desvían absolutamente el foco de atención de los temas relevantes y que desde donde yo observo, veo cómo el tiempo pasa y las discusiones se mantienen, sin que haya nada que cambie y en tanto más largo es el período de mantener estas discusiones, más tiempo quedan en la mesa los problemas sin resolver, más tiempo se desgastan las relaciones y más riesgos surgen, a partir de los resultados que decaen progresivamente sin que nadie se haga cargo verdaderamente de empezar a trabajar en las variables que impactarán en la mejora de éstos. Reunión tras reunión, los temas se repiten una y otra vez sin que nada cambie: el equipo entra en una dinámica donde todos quieren que algo se modifique, pero nadie quiere involucrarse, por lo que nadie se hace cargo de hacer algo diferente.

 

Y es en este punto donde me pregunté, ¿para qué un ejecutivo desearía quedarse pegado?

 

Entonces surgió la respuesta que me hacía falta. Recordé que las empresas se mueven por círculos de poder, y a mi parecer, es donde realmente suceden o no las cosas y es ahí donde se unen los estilos de liderazgo con el manejo político, para realmente iniciar una carrera gerencial de excelencia. No basta con ser un líder trasformacional que dirige buenos equipos; si no se tiene acceso a la información que determina hacia dónde orientar las acciones, puede suceder que excelentes gerentes, con excelentes equipos y excelentes clientes, conduzcan sus energías hacia estrategias completamente equivocadas producto de la falta de información proveniente de los círculos de poder.  Es imprescindible entonces para mí, que los ejecutivos, gerentes y líderes que quieren desarrollar una carrera ejecutiva de excelencia comprendan y manejen estos círculos de poder.

 

El primer círculo es el de la  preocupación, que es donde muchas  personas se quedan y justifican sus posibles incapacidades y en este espacio la persona se percibe como víctima, sin poder para influir y lograr acciones; dependen siempre de otros para resolver temas y los usan como impedimentos de avance. Es el espacio más cómodo para las personas poco proactivas que explican su improductividad, desmotivacion y falta de resultados, apelando a que están de manos atadas, ya que sus jefaturas son deficientes, les faltan lineamientos generales, no les establecen prioridades,  todo lo que necesitan que pase para poder mejorar, depende  de otros y no tienen ninguna posibilidad de intervenir. Las políticas corporativas son usadas como verdaderos “salvavidas justificatorios”, no se puede porque la política dice que…

 

El siguiente círculo es el Círculo de la influencia y es en el que se ubican las personas proactivas, aquellas que usan todas sus capacidades y habilidades para hacer que las cosas pasen e influir en los medios para articular cambios y acciones, son los protagonistas y se hacen cargo de todo lo necesario para lograr resultados.  Las personas que se mueven en este círculo, tienden a achicar su círculo de preocupación hasta un punto donde tiende a desaparecer. Escuché una vez decir a un gerente, “si hay algo que no está a mi alcance resolver, lo escalo y si sigue sin resolverse, lo elimino, quiere decir que no es problema, sólo un distractor”.

 

Y el último círculo de poder y quizás el de más alto impacto, es el Círculo político, aquel donde la información de alto nivel fluye, donde se generan las desiciones de alto impacto y se definen las estrategias. Es el mundo donde las políticas surgen, donde esta la mente de los accionistas, las tendencias del mercado, las inversiones, las conversaciones de fusiones y compras, donde están representados los grupos económicos, las redes de contactos, las relaciones políticas de alto nivel, las redes sociales con poder de decisión, las tendencias mundiales, el poder político, la economía mundial y todo aquello que impacta el desarrollo de los negocios.  A partir de este círculo, se genera todo lo que realmente interesa y es aquí donde debe estar presente de alguna manera cada ejecutivo, es el mundo a partir del cual surgen los objetivos y el sentido que produce la motivación para adherirse a ellos.

 

Si usted no sabe hacia dónde se orienta el negocio para el cual está trabajando desde la perspectiva política, lo que está haciendo es cumplir con una lista de actividades y funciones asociadas a un rol, que temporalmente le da cierto estatus, jerarquía y alimenta su ego, pero desde ahí, sólo está siendo parte de un eslabón en una cadena que conduce  a la obra principal. Su rol prioritario es asegurarse que cuenta con la mayor cantidad de información posible proveniente de este círculo político, para orientar sus esfuerzos en traspasar esta información a estrategias que determinan los objetivos de sus equipos para dejarles a éstos, la tarea de convertirlos en acciones. Usted debe ser un canal de comunicación entre las altas estrategias y las más pequeñas acciones de su equipo para que todas  estén alineadas hacia un objetivo común y que si se da cuenta, no corresponde a la meta que le puso su jefatura para este año, es algo que va más allá de los números.

 

Que no le pase que en tanto usted está discutiendo y desgastándose en una reunión por un proceso que percibe que un área está haciendo mal o está empecinado por encontrar al culpable de que un cliente se haya molestado y del cual ha recibido una queja, otros estén explorando los círculos políticos y obteniendo la información que a usted quizás le haga falta para evitar que ese cliente vuelva a tener un inconveniente o, lo que es peor, que está pasando un mal rato por un cliente que dejó de ser parte del segmento al que la compañía quiere orientarse y usted no está enterado.

 

¿Dónde cree usted que debe invertir su tiempo y energía?, ¿en preocuparse, en ocuparse o en enterarse?

Coach Integral Corporativo
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