Consultora entrega siete claves para convertirse en el jefe ideal

Autoconocimiento y capacidad para conocer a cada uno de los miembros del equipo, habilidades comunicacionales, estímulo de la creatividad y superación personal de los empleados, delegación adecuada de tareas, fomento del trabajo colaborativo y proyección de la carrera de los subalternos son elementos que, según la consultora IT Hunter, debe poseer y tener en cuenta quien ocupe una jefatura en una organización.

Benjamín Toselli, presidente de esta firma busca talentos, sostiene que “Hoy las habilidades blandas han pasado a ser cruciales para ejercer un liderazgo efectivo. Es por ello que contar con dichas destrezas es un punto a favor a la hora de evaluar a un candidato para un puesto de mando”.

En este contexto, el profesional entrega siete claves para llegar a ser un jefe ideal:

  1. Autoconocimiento y capacidad para conocer a los miembros del equipo. Como la administración consiste en el estímulo y control de las conductas de otros individuos, es fundamental- a juicio de este profesional- que quien tenga la responsabilidad de dirigir a un grupo de personas se conozca primero a si mismo y luego al resto. “Las actitudes y prejuicios adquiridos a lo largo de los años, inciden en nuestra actual manera de actuar y hablar, lo que tiene un gran impacto en los demás y viene a condicionar las respuestas que obtengamos de ellos. En otras palabras, si actuamos con desconfianza hacia nuestros subalternos, lo más probable es que recibamos ese mismo sentimiento de parte de ellos”, explica Toselli. El profesional señala que una vez que sepamos quienes somos realmente estaremos en condiciones de comprender a quienes trabajan bajo nuestro mando, qué es lo que los motiva, cómo aprenden, cuáles son sus fortalezas y debilidades, que cosas podemos aprender de ellos, etc.
  2. Habilidades para comunicar efectivamente. Una buena comunicación no sólo radica en entregar un mensaje. Es fundamental, además, tener presente las características de quienes lo reciben. A su vez, se debe solicitar retroalimentación permanente a los empleados para saber si efectivamente entendieron lo que se quiso transmitir. Nada se debe dar por hecho o entendido, se debe preguntar siempre si se entendió lo que se dijo. “En este sentido, hay que considerar las palabras, la velocidad al hablar y el tono en que uno se comunica, como también el nivel de comprensión de cada individuo y los sentimientos, actitudes o percepciones que ellos tengan sobre uno”, señala el presidente de IT Hunter.
  3. Impulso a la creatividad de los subalternos. “La creatividad significa, en términos simples, construir nuevas realidades. Un ejecutivo debe incentivar instancias o espacios en su organización que permitan a los miembros de su equipo desarrollar su imaginación para buscar ideas o soluciones innovadoras, fuera de los límites convencionales. Para ello es indispensable preguntar a los empleados e invitarlos a dar sus opiniones y puntos de vista, hacerlos participar en reuniones periódicas bajo el formato de lluvia de ideas, premiar aquellas iniciativas destacadas, etc.”.
  4. Estímulo a la superación personal de los empleados. Es importante que las metas de cada individuo sean establecidas bajo una suerte de consenso más que de imposición. De esta manera la jefatura estará dando un espacio de libertad a los subordinados para que fijen sus objetivos, se comprometan con ellos y se sientan más motivados a alcanzarlos. Además, se debe premiar el éxito y el aprendizaje, entregar retroalimentación sobre su desempeño, ayudarlos a descubrir cómo pueden aprender mejor y más rápido, etc.
  5. Delegación adecuada de funciones en los dirigidos. Toselli manifiesta que una de las principales amenazas al desempeño de una persona es la sobrecarga de trabajo, pues afecta su moral en el tiempo. De ahí que los ejecutivos deben saber delegar adecuadamente las funciones entre sus dirigidos. “Esto no significa que el jefe se olvide de su responsabilidad cuando delega tareas o funciones en sus subalternos, si no que implica compartir el poder con sus colaboradores para que trabajen en forma efectiva. Para ello es fundamental que la jefatura conozca el potencial de cada uno de sus subordinados, y si es necesario los capacite, entrene y apoye. Asimismo, es clave que se establezcan aspectos relativos a cada tarea o función que se ha delegado como el tipo, poder para llevarla a cabo, estándares bajo los cuales se realizará, los resultados esperados, el plazo para concretarla, etc.”.
  6. Fomento del trabajo colaborativo. “Una de las ecuaciones que jamás debe olvidar un jefe es aquella que establece que el todo siempre será mayor que la suma de las partes. Aprovechar las sinergias del trabajo en equipo permite, junto con un mejor desempeño, lograr resultados más óptimos. En este sentido, es importante que los ejecutivos impulsen esta visión entre sus colaboradores, lo que permitirá alcanzar las metas establecidas, sentirse parte de algo mucho más grande y fortalecer los vínculos con los demás miembros en el largo plazo”, recalca el presidente de IT Hunter.
  7. Proyecte la carrera de los subalternos. “Un buen jefe es el que busca en forma constante a quien lo remplace. Esto es una obligación, es decir, siempre se debe tener preparado al menos a dos subalternos que posean las capacidades de remplazar a quien los dirige, en cualquier momento y por cualquier motivo. Esto habla bien de la jefatura, pues no se administra el conocimiento como arma para eternizarse en el cargo”.