Diez consejos a tener en cuenta antes de comprar una estufa

2222Las bajas temperaturas están obligando a los chilenos a tomar la decisión de comprar o renovar su estufa para climatizar sus hogares. Pero, ¿cuál es el equipo adecuado ante tanta oferta? Para orientar al consumidor hacia una compra que se ajuste a sus necesidades, Felipe Jara, gerente general de Betterlife -representantes de la marca taiwanesa WELL- entrega 10 consejos prácticos para optar por la mejor alternativa en este invierno.

1.- Compra inteligente: tomar la decisión de adquirir una estufa comparando sólo su precio, es por lo general una mala medida. Es importante considerar el consumo energético, costo de mantención y el tipo de combustible, pues como dice el dicho, lo barato cuesta caro. Por ejemplo, el precio del litro de parafina es cada vez más alto y se espera que siga subiendo, y lo mismo ocurre con el gas licuado, de hecho, la norma prohíbe su uso en edificios. Lo mismo ocurre con las estufas a leña, que en algún momento estarán suprimidas definitivamente en Santiago y las principales regiones del país.

2.- Rutina: detectar qué estilo de vida lleva la persona es fundamental. Factores cómo los horarios del día y el tiempo que se pasa al interior de la casa, son pasos previos que afectan la decisión. De esta manera, si el grupo familiar es pequeño y está gran parte del tiempo fuera del hogar, la idea es seleccionar estufas que logren una óptima temperatura en pocos minutos. Por el contrario, si la vivienda permanece ocupada gran parte de la jornada, lo más importante será contar con un sistema económico de calefacción, ya que se utilizará intensamente por muchas horas al día. Otro consejo es que si la familia es más bien pequeña, lo recomendable es optar por un aparato portátil que se mueva por todo el lugar, lo que permite también un mayor ahorro.

3.- Dimensiones: si se conoce el tamaño de la casa y el espacio específico a calefaccionar se puede ahorrar electricidad y dinero. Para eso es básico determinar las proporciones del hogar o el área concreta que se busca proteger, porque es distinto temperar una pieza pequeña, una cocina o un living grande de varios m2.

4.- Habitantes de la vivienda: la pregunta central es ¿a quién quiero calefaccionar? El cálculo es diferente si se vive sólo, con niños o personas de la tercera edad. Para este último rango etario, por ejemplo, sistemas contaminantes como el gas o la parafina afectarán de manera negativa su salud, por eso existen en el mercado equipos con Luz UV PHILIPS que eliminan más del 98% de virus y bacterias del aire, disminuyendo el contagio de enfermedades respiratorias, siendo ideales para los ancianos y los más pequeños de la casa.

5. Aislación y termostato: la regla es no desperdiciar energía, por eso es fundamental reparar en una aislación que evite fugas calóricas. Además, para no calefaccionar inútilmente, la estufa debe tener termostato. Por ejemplo, si elegimos sistemas de combustión necesitamos ventilar nuestra casa y permitir que el calor escape y que entre el frío, ya que al no hacerlo, contaminaremos con gases tóxicos el interior de la casa. Por lo tanto, el sistema a combustión debería ser mucho más económico que uno eléctrico, para así compensar este calor que perderemos ventilando la vivienda.

6.- Seguridad: asegúrese de que el producto que escoja esté certificado por las autoridades competentes (SEC), y sobre todo que no contamine. Este punto es relevante porque los equipos que usan kerosene o gas consumen oxígeno y generan gases tóxicos, mientras que las estufas eléctricas, evitan la contaminación intradomiciliaria.

7.- Respaldo de la marca: rehúse comprar modelos y marcas que no tengan soporte y trayectoria en el mercado. La estufa que elija debe tener respaldo del fabricante y de la multitienda donde compre el producto.

8.- Procedencia: al momento de cotizar, investigue dónde está fabricado el equipo que va a adquirir. Busque recomendaciones en redes sociales y opiniones de otras personas para asegurarse de que lo que comprará es un producto de calidad, que le durará y posea una garantía que lo avale. Vaya más allá de lo que dice la publicidad o el vendedor de turno.

9.- Zona geográfica: el lugar físico donde está localizada la vivienda también juega un rol. No es lo mismo vivir en una zona costera, cerca de la cordillera o en un valle, como Santiago. En ese sentido, elementos como el clima y la humedad relativa son materias a considerar. Para climas costeros, lo mejor son las estufas eléctricas infrarrojas, ya que calientan las moléculas de agua del ambiente, aunque también es cierto que el invierno es bastante húmedo en el valle central, en donde estos equipos igualmente logran rendimientos sobresalientes.

10.- Cambio climático: un correcto sistema de calefacción toma en cuenta las variables del cambio climático. Ahora las estaciones ya no son tan marcadas -puede hacer frío en diciembre o extenderse el calor hasta mayo, e incluso hay temperaturas muy extremas durante un mismo día-, por lo que un equipo debe ser versátil y estar siempre listo para ser usado en cualquier época del año. Aquí las estufas eléctricas tienen grandes ventajas frente a sus pares a gas o parafina.

En cada uno de estos 10 puntos, son importantes las ventajas que marcan los sistemas de calefacción eléctricos infrarrojos por sobre las alternativas que utilizan otros tipos de combustión, casi siempre más contaminantes e inseguros. “En Betterlife queremos educar a la población y promover una compra inteligente. La experiencia nos ha confirmado que las estufas WELL, son una opción más segura, saludable y económica”, señala Felipe Jara.