Ego, Autoestima o Narcisismo, ¿Qué pasa cuando confío sólo en mi y quiero ser el centro para los demás?

¿Ha reflexionado alguna vez sobre que diferencia a una persona segura de si misma, con un alto grado de autoestima y confianza personal y la persona egocéntrica y narcisista, que muestra una imagen externa de seguridad?. Ambos tienen una fuerza que impresiona.

Personalmente siempre me ha generado curiosidad el establecer el limite exacto donde estos tipos de personas se encuentran y se diferencian. Observados desde fuera, muchas veces cuesta distinguir a primera vista frente a quien estamos y nuestra tendencia a enjuiciar a las personas por lo que vemos los primeros segundos de interacción, puede confundirnos y definitivamente equivocarnos con estos juicios.

Desde mi perspectiva y en base a lo que observo diariamente en las dinámicas de las personas, nuestra cultura tiende a considerar la seguridad personal como “tener el ego bien grande”, y “ser soberbio(a)”, y hablar bien de uno mismo(a) no es muy bien visto; y por otra parte, la expresión libre de opiniones que normalmente expresa quien esta seguro de lo que dice y se hace cargo, son percibidas como personalidades confrontacionales y conflictivas que interfieren los contextos donde la práctica normal tiende a enfocarse más bien en evadir y evitar conflictos y a tomarnos mal cuando la gente expresa lo que cree ya que nuestra tendencia a personalizar los diálogos, nos hace escuchar cosas que muchas veces nadie dice, se le otorga al interlocutor un “super poder”, mediante el cual sus opiniones se establecen como verdades absolutas y quien las escucha se interfiere porque no le gusta que le impongan ideas.

Es una paradoja que induce a las personas a una suerte de ceguera en la cual asumen como ciertas las ideas de otra persona sin que quien las emite tenga el interés de establecerlas como ciertas, “simplemente es una opinión” que dicho con convicción y seguridad, suenan como axiomas, pero que definitivamente quien lo establece como tal es quien escucha y le da el poder a esa verdad. Existe mucha literatura que presenta distintas perspectivas del tema según la sicología, el sicoanálisis, filosofía, ideas religiosas, esoterismo y creencias en general de las personas, y posiblemente sea factible generar mucho debate, pero en esta oportunidad me voy a referir a mi propia perspectiva sin querer con esto establecer una verdad, sino plantear la reflexión para generar la inquietud y hacerte pensar sobre tu propia perspectiva del tema.

Partiendo por las definiciones sobre las cuales baso mi reflexión, el Ego, es el “Yo” o aquella parte consciente de mi mismo(a), que maneja mi imagen y se encarga de hacerla aparecer lo mejor posible de acuerdo al contexto. Desde esta perspectiva, el Ego podría tener una perspectiva positiva cuando la persona esta en manejo de su imagen, y una perspectiva negativa cuando la imagen toma tanta relevancia que toma el control de las personas y éstas se creen que son su imagen. Cuando esto sucede, emerge el egocentrismo, que es desde la sicología, una característica que define a una persona que cree que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás y desde esa creencia, quiere ser el centro del mundo de los otros.

Entonces el Ego en si mismo bajo esta mirada, no es bueno o malo es una representación consciente de lo que somos y creemos de nosotros mismos y en tanto este asociado a nuestro mundo personal, interno, alineado a nuestra historia y en base a las elecciones personales, representa el centro de uno mismo(a) y a partir de un buen conocimiento de nosotros mismos y la aceptación de todas nuestras fortalezas y debilidades, nuestras áreas luminosa y sombrías, emerge la figura opuesta al egocentrismo: la autoestima, que son un conjunto de autopercepciones, pensamientos, auto evaluaciones y valoraciones personales, sentimientos y tendencias de conductas elegidas que representan lo que somos bajo nuestro prima personal, nos comportarnos en forma coherente a lo que sentimos y pensamos. En las creencias del autoestima, a diferencia del egocentrismo, el centro de uno es uno mismo, pero nunca se pretende ser el centro de los demás.

El egocéntrico desarrolla conductas narcisistas que le ayudan a sostener sus creencias de superioridad, y que normalmente se basan en falsas creencias de la realidad, fantasías asociadas a la amplificación de logros, donde la persona se convence que es más poderosa e importante que el resto y provoca que permanentemente se auto asignan los créditos y no reconocen el aporte y valor de los demás. Bajo una imagen egocéntrica y narcisa, no hay seguridad, sino miedo y este es el punto que mi observación concluye de la reflexión. Nadie que crea genuinamente en algo necesita confirmarlo en el mundo externo, por lo tanto, la pregunta que logra identificar la diferencia entre autoconfianza y egocentrismo es ¿Para que quiero demostrar? ¿Para que necesito la aprobación de los demás? ¿para que le doy poder a quienes escucho? ¿para que permito que me interfieran las ideas de otros?.

Cuando una persona con autoestima no esta de acuerdo con algo o alguien, argumenta, plantea sus puntos y trata de lograr acuerdos enfocándose en los puntos comunes; por su parte, cuando un egocéntrico no esta de acuerdo, reacciona mal, no tiene argumentos por lo que normalmente discute no conversa y se enfoca en los puntos de desacuerdo, oponiéndose a los argumentos de los otros de forma intransigente, sin aceptar otros puntos de vista, sino tratando de imponer las ideas propias, exigiendo que el otro cambie de opinión ya que su verdad es la que debe ser considerada por sobre las del resto, hace gallitos para ganar porque eso hace que su imagen de “Winner” sea satisfecha, que es lo que finalmente motiva su conducta, “necesita demostrar” para que el mundo le diga que vale.

Es importante desde mi perspectiva guiar el Ego hacia lo luminoso y para poder lograrlo es necesario identificar actualmente como estoy funcionando. ¿Estoy viviendo en ese pequeño mundo que gira en torno a mi? o ¿soy parte de un mundo para el cual yo soy mi propio centro.?

¿Te identificas con una persona egocéntrica o con autoestima?. La primera respuesta a esta pregunta posiblemente emerja desde tus áreas ciegas y no puedas darte cuenta de la verdad, por lo tanto, requiere profundizar objetivamente en tus creencias y revisar tus conductas.

Algunas conductas y preguntas que pueden ayudarte a explorarlo son:

–  Preguntas ¿como estas? y antes que te respondan, preguntas otra cosa donde el interés ya no es el otro sino tu mismo(a)

–  Cuando conversas rápidamente el tema central comienzas a ser tu mismo(a).

–  ¿Valoras y aceptas las opiniones de los demás, sean compartidas o no?

–  ¿Te interesa lo que le sucede a los demás, independiente que te afecte personalmente?

–  ¿Te importa hacer algo por alguien aun cuando no tenga una ganancia directa personal?

–  Si piensas en las personas que comparten tu vida en forma cercana ¿Cuánto sabes de ellas? ¿Cuál es el color, libro o comida favorita de tu pareja? ¿Qué frustraciones han pasado últimamente tus hijos, pareja, amigos? ¿Con quienes se juntan tus hijos? ¿Qué necesidades tienen tus colaboradores directos?, ¿cuales son sus inquietudes?

–  Piensa en tu conducta. ¿Piensas que cualquier cosa que no te interesa personalmente es “estúpida”?  ¿Tiendes a invalidar y no considerar a quien consideras inferior por alguna razón? ¿Tiendes a descalificar a quienes opinan algo distinto a ti? ¿Divides los temas en “interesantes”, los que te interesan y “perdidas de tiempo”, los que le interesan a otros.

– ¿Valoras el tiempo de los demás, o consideras que tu tiempo es más valioso que el de los otros?, ¿Tiendes a llegar tarde a las citas y no pedir disculpas por el retraso?

– Recuerda tus interacciones de equipo, ¿Tiendes a pensar por los demás? ¿Normalmente tu ideas son resistidas por los demás?, ¿Te molesta que los demás no te hagan caso cuando les dices lo que deben hacer para resolver sus problemas? ¿Estás pendiente de lo que los demás hacen y criticas lo que consideras equivocado? ¿Opinas sobre las acciones de los otros aun cuando no te piden la opinión? ¿Te sientes con el derecho a calificar a los demás, aun cuando no tienen relación directa contigo?, Cuando planteas temas que afectan a otros ¿los formulas desde lo que se requiere solucionar o desde lo que tu crees?, Cuando percibes que alguien esta equivocado, ¿le ayudas a darse cuenta de donde posiblemente esta la equivocación, haciéndolo reflexionar sobre sus ideas sin cuestionarlas? o ¿tratas de convencerlo que tus ideas son mejores?

Las respuestas pueden ayudarte a descubrir partes tuyas con las cuales no haz tomado contacto aún. Quien tiene el foco puesto sólo en sus propias necesidades, siente que es el centro y todo el mundo gira en torno a si mismo(a).  Por lo mismo, normalmente sufren mucho cuando este mundo no cumple con sus expectativas.

Quien esta centrado en si mismo tiene dificultades para ser un buen líder, le cuesta trabajar en equipo, posiblemente también le cueste ser pareja, sus amigos serán momentáneos y con vínculos superficiales, y  posiblemente sea un padre (madre) que tenga valores basados en el exitismo, el tener y el aparentar.

Vivir centrado(a) en ti mismo(a), hace que percibas más agresiones del mundo de las que realmente ocurren, ya que para satisfacer la mascara y “cumplir”, le das poder a este mundo para que influencie tu vida hasta el punto en que puedes sentirte a merced de las circunstancias sin poder para cambiarlas.

Quien vive centrado en si mismo(a) no vive en si mismo(a), vive para los demás…

En el mundo de un egocéntrico, los hijos son una proyección personal, en la cual les cuesta educarlos respetando su individualidad y terminan imponiendo su autoridad por sobre el diálogo y la toma de consciencia de los hijos ; la pareja es quien viene a llenar las carencias personales, el jefe es quien debe resolver y decidir en base a mis ideas; es un jefe directivo que no considera a sus colaboradores como aportes sino como informantes que deben hacer las cosas que quiere para lograr sus propios fines, no importa cuales sean las motivaciones e intereses de los integrantes de su equipo, los amigos deben acompañar y estar disponibles para ayudarme, mis padres son el origen de mis dificultades en la vida, etc, etc….

Cuando crees ser el centro del mundo pierdes la capacidad de disociarte y toda interacción tiendes a personalizarla y esto provoca, que tu poder de negociación desaparezca y con ello,  los argumentos sólidos y objetivos no emergen. La habilidad básica que todo ser humano debe manejar en la vida para lograr sus objetivos, es saber negociar, en un contexto de ganar/ganar, y para lograrlo, es necesario tender un puente hacia el otro lado y entender las motivaciones reales que sustentan las necesidades e intereses de quien tiene aquello que yo quiero y con quien debo ponerme de acuerdo para conseguirlo. Si no logras entender cuales son estas necesidades e intereses, no podrás negociar, por lo tanto, no podrás lograr tus objetivos.

¿Cuanto tiempo crees que una persona soporta estar con alguien que sólo es capaz de satisfacer sus propias necesidades?, ¿que sentido tiene estar compartiendo con  alguien para quien tu no tienes ninguna importancia mas allá de serle de utilidad?.

Estar orgulloso de uno mismo no tiene nada malo, sobre todo cuando hemos logrado lo que deseamos, cuando nos sentimos a gusto con nosotros mismos(as), satisfechos(as) con lo alcanzado y vivimos de acuerdo a nuestras convicciones. El problema es cuando creemos que todo lo anterior, nos da derecho para pisotear y descalificar a los demás, especialmente a quienes son diferentes a nosotros.

Todas las personas tenemos posibilidades de cambiar cuando tenemos la voluntad de hacerlo y cuando logramos superar nuestras cegueras y hacer caer el velo que impide tomar conciencia de los cambios a realizar y la conveniencia de hacerlo.

Te invito a reflexionar que camino eliges para tu vida, replantearte si es lo que quieres y descubrir el maravilloso momento donde se produce el encuentro con el otro, su aceptación y logras ser parte trascendente en la existencia de la humanidad como un todo.

Eres el centro efectivamente, pero el centro de ti mismo(a) y de nadie mas.