El invierno no es excusa para comer más y menos sano

Con el frío, algunos hábitos alimenticios se modifican y las ganas de ir al gimnasio o de salir a correr se evaporan. Sin embargo, mantener una alimentación saludable sí es posible, para eso la nutricionista de Edenred Alejandra Orellana, nos da prácticos consejos.

En invierno las ganas de comer alimentos calóricos, generalmente con altos índices de grasa y/o carbohidratos como chocolates, pasteles, o incluso cosas saladas como pizzas, comida chatarra aumenta de forma considerable, pero dejarse tentar puede costar caro.

Es por esto que la nutricionista de Edenred Alejandra Orellana, le da prácticos tips y le recuerda que en esta época es un mito que el cuerpo necesita más calorías.

1).- Tomar una sopa de entrada: es un rico plato típico de invierno, contiene pocas calorías, te hidrata y provoca saciedad. De preferencia consume sopas naturales de verduras, por ejemplo de tomate, zanahoria, cebollas por ejemplo.

2).- Cuidado con lo que comes: no confunda el frío, con necesitar más energía proveniente de los alimentos. En invierno nuestro metabolismo funciona de la misma manera que en verano, por lo que un exceso de alimentos ricos en calorías sólo te hará subir de peso.

3).- No decir adiós a las verduras: la especialista sostiene que “debemos recordar que las verduras existen y, a pesar de que las ensaladas frías se alejan de la mesa, ésta no es la única forma de incorporarlas a la dieta. Podemos preparar verduras asadas, al vapor, en budines o ensaladas calientes”.

3).- Hora de un café: el café es muy popular en el invierno por su olor, sabor y por producir un efecto estimulante o de alerta, consecuencia de la cafeína. Consuma café de forma moderada y endulzantes naturales como: estevia o sucralosa, los cuales adicionan dulzor sin calorías.

4).- Sopaipillas: nuestra peor enemiga: no pueden estar ajenas en nuestra mesa durante los fríos días de invierno, pero antes de “tentarse”, la nutricionista de Edenred nos advierte lo siguiente, “el aceite de fritura es inestable al calor, deteriorándose y generando compuestos tóxicos para la salud, aumentando el riesgo de enfermedades degenerativas y cáncer”.

Agrega que “una sopaipilla contiene 238 Kcal y 10,4 gr de grasa, por lo que claramente comerlas en exceso aumenta el colesterol malo en la sangre”.