Empaquetadores: cambios necesarios

En las últimas semanas se ha reactivado la discusión respecto de la necesidad de generar cambios a la labor que realizan día a día miles de jóvenes escolares y universitarios empaquetadores en los supermercados.

En la actualidad, nuestra estimación sectorial es que más de 24.000 jóvenes a lo largo del país destinan parte de su tiempo libre al desarrollo de esta función. Gran parte de ellos pertenece a familias de escasos recursos, y aprovechan los ingresos que reciben de esta actividad para contribuir a su hogar o bien para financiar parte de sus estudios. En el origen, la clave que ha permitido que tantos estudiantes se beneficien de esta labor se encuentra precisamente en su naturaleza original: la flexibilidad y la voluntariedad de asistir a cambio de una retribución del cliente.

Lamentablemente, en los últimos años se ha ido distorsionado el funcionamiento de esta actividad, con prácticas que es necesario implementar cambios a la brevedad.

En el marco de esta discusión, como asociación hemos estado activamente participando en encuentros con el Ministerio de Trabajo y el mundo parlamentario, de manera de buscar ajustes que enmienden las distorsiones y que, al mismo tiempo, protejan la actividad.

Hemos señalado que estamos por incorporar cambios, como establecer una relación de los jóvenes con los supermercados, que dé garantías, como proveerles de un seguro contra accidentes y se les facilite el acceso a instalaciones sanitarias. Y, lo más importante, terminar con las prácticas en que algunos han caído.

Con todo, estamos convencidos de que regular con miras a una solución que pretenda asimilar la actividad de empaquetador a la de un trabajo formal, con contrato estándar, pondría en riesgo esta forma de generación de recursos para estos jóvenes. ¿Por qué? Un contrato tiene otras implicancias que se deben tener a la vista: exige horarios, extingue la posibilidad de ser carga de los padres, del acceso a becas, etc.

Nuestro llamado, en síntesis, es a generar cambios, pero que no arriesguen la existencia de esta función que valoran estos 24.000 jóvenes precisamente por su carácter flexible en cuanto a horarios compatibles con estudios; una actividad que -dicho sea de paso- no existe en el mundo desarrollado, donde la tendencia es el auto empaque. Esperamos que los actores involucrados en este tema podamos llegar a acuerdos para realizar los cambios que se requieran, a la brevedad para mantener esta oportunidad de ingreso para estudiantes y de servicio para los clientes.

Susana Carey C.
Presidenta
Supermercados de Chile A.G