¿Estamos preparados para los autos eléctricos?

  • Un estudio realizado por académicos del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería, de la Universidad de Chile, demostró cuales son los prejuicios y percepción de conductores santiaguinos frente a la implementación de la movilidad eléctrica.
  • Entre sus resultados se encuentra, que las mujeres son más propensas a querer adquirir este tipo de vehículo, mientras que los más dependientes al automóvil son más reacios al uso del auto eléctrico. , y se encuentra también evidencia del mito de la red de carga dentro de la ciudad

Usar energías limpias, con menos impacto ambiental, es una necesidad que tiene al planeta contra el tiempo para frenar o disminuir los efectos negativos de la actividad humana. Adoptar medidas que aumenten, generen e incentiven el uso de este tipo de energías, tiene especial urgencia en una ciudad tan contaminada como Santiago.

Alrededor de un tercio del consumo energético de Chile proviene del transporte, de los cuales el 98% corresponde a derivados del petróleo, sector responsable del 22% del total de emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI). Situación que ha impulsado la creación de políticas energéticas más eficientes, usando de ejemplo a países como Estados Unidos, México, Canadá, Unión Europea, China, Japón, entre otros, que han implementado políticas de este tipo. Medidas que incentiven la llegada y uso de tecnologías coherentes con la eficiencia energética.

En este contexto surge la electromovilidad, una alternativa que reduce el consumo energético y las emisiones de GEI del parque automotriz, siempre y cuando obtengan energía de una fuente limpia. Vehículos eléctricos, que además, contribuyen a disminuir la contaminación acústica, requieren menor mantención y facilitan la conducción.

Actualmente en Chile existen 200 vehículos eléctricos, un porcentaje ínfimo del parque automotriz del país, situación que pretende cambiar la estrategia de movilidad eléctrica impulsada a fines del año pasado por el Gobierno. El primer planteamiento escrito de directrices hacía la movilidad eléctrica del país, y que en este momento se encuentra en licitación. Pero, como usuarios, ¿Los chilenos están preparados para este tipo de vehículos?

Pregunta que guió la investigación de los académicos del Instituto de Sistemas Complejos de la Ingeniería de la Universidad de Chile, ISCI, Marcela Munizaga y Angelo Guevara, y el tesista Esteban Figueroa. Quienes se basaron en las percepciones de tres grupos de estudio: usuarios que adquirieron vehículos eléctricos gracias a un concurso con condiciones ventajosas en la compañía donde trabajaban, aquellos que participaron y no se adjudicaron uno y personas fuera de la compañía con situación económica para poder adquirir uno.

Entre estas personas, se descubrió que quienes conducían un automóvil eléctrico, disfrutaban de un recorrido más cómodo, satisfechos con su compra, favorecidos por bajos costos de mantención y el sentimiento de ser pioneros en el uso de esta tecnología. Además, la recarga doméstica es la alternativa preferida y más valorada por ellos. Mientras, que los usuarios de autos convencionales, pese a tener percepciones similares al primer grupo, son aprensivos con el uso de una tecnología nueva, las limitaciones a la ciudad, la red de carga en la ciudad, su velocidad, el tamaño y el precio de compra. De ambos grupos la preocupación general era el alto valor de compra, la autonomía del vehículo y no saber en qué lugar hacer las mantenciones en caso de fallos.

De todos modos, según los resultados del estudio, la iniciativa de la empresa promueve la electromovilidad, consiguiendo que los usuarios aumenten el interés y la preocupación por los autos eléctricos, desmitificando problemas, que preocupan a los potenciales usuarios. Como la escasa red de carga, que en Santiago está concentrada en la zona oriente y es una rareza en otras regiones.

En palabras de Esteban Figueroa, «Cuando preguntamos a los usuarios de vehículos eléctricos sobre las barreras de la electromovilidad en Chile mencionaron los cargadores públicos en regiones, para evitar la limitación espacial que tienen ahora para el uso de los vehículos. Pero, los no usuarios tienen preocupaciones mucho más profundas, algunas de ellas basadas en mitos que se derriban al tener la experiencia de uso. Quienes no han vivido la experiencia de usar un vehículo eléctrico están preocupados por la infrastructura de carga dentro de la ciudad, tienen temor de quedarse sin batería en la mitad de un viaje, mientras que quienes lo usan diariamente se dan cuenta de que es muy simple tener una rutina de carga en el trabajo y/o en la casa que permita mantener un nivel de carga adecuado para su uso sin riesgo. Los no usuarios tienen también la percepción de que los vehículos eléctricos son lentos, inseguros y de una tecnología nueva, desconocida. Todas esas preocupaciones se disipan con la experiencia de uso.»

Por último, una gran barrera para la adquisición de vehículos eléctricos es su alto valor, que hoy en día es del orden de los 20M$, por un automóvil de tamaño compacto. Lo que dificulta la elección de casi todos los chilenos por la movilidad eléctrica