Las billeteras virtuales ya son una realidad

Por Catalina Mayorga, socia y fundadora de Kuapay
Abogada y graduada en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Master en Derecho de la IE Law School, Madrid, España.

Más tarjetas que personas. Basta con ver las estadísticas de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) donde se detalla que en Chile hay cerca de 19 millones de tarjetas emitidas entre bancos y grandes tiendas a fines del 2011. Pero están obsoletas. La tecnología de banda magnética que muchas de estas tarjetas usan tiene más de 50 años de funcionamiento, y las noticas de clonación y fraudes ya ni siquiera destacan en los medios.

En el mismo escenario, la penetración y uso de la telefonía móvil en Chile es similar a la de las tarjetas de débito y crédito. Según la Subsecretaría de Telecomunicaciones (SUBTEL), el crecimiento de internet móvil fue de 104,8% en el año 2011 y el crecimiento de adopción de smartphones fue de 117% el mismo año. Adicionalmente, los teléfonos móviles han demostrado que pueden usarse para mucho más que simples llamadas o una mera interacción social, y que la potencia y masividad de estos dispositivos hace que sirvan para prácticamente cualquier cosa.

El poder pagar de manera más rápida, segura y cómoda, a través de la utilización de los smartphones, está a la vuelta de la esquina y los sectores bancarios de cada país de Latinoamérica están sondeando con los distintos proveedores tecnológicos cuál solución adoptar. Todo, por supuesto, considerando la realidad local de penetración de tarjetas, móviles y profundidad y seguridad del sistema financiero.

En Estados Unidos y España, se ha estado implementando a través del pequeño y mediano comercio, mediante públicos jóvenes, asiduos de innovación y sin miedo a las nuevas tecnologías.

El mejor sistema de pago móvil a través de un smartphone debe poder conjugar tradición e innovación. Para esto, los desarrolladores de tecnología se la han jugado por dispositivos apéndices, por aplicaciones desde los bancos o bien por billeteras virtuales, que sean capaces de llevar el “plástico” a una dimensión virtual, convirtiendo al “celular” en una billetera más segura, evitando que carguemos con las tarjetas que hoy conocemos.

Como esto es un cambio cultural importante, la clave de la confianza y el éxito del proyecto es la seguridad. Por eso, una de las ventajas de virtualizar las tarjetas es que se evitan los riesgos asociados al uso del plástico, como la pérdida de la tarjeta o su clonación. Adicionalmente, la billetera móvil está protegida con una contraseña, por lo que ante pérdida del celular, los medios de pago seguirán estando protegidos, y si alguien lograra entrar al sistema, tampoco podrá acceder a la numeración de las tarjetas ya que éstas nunca se muestran. La información detallada de la tarjeta se encuentra almacenada de forma segura bajo una tecnología patentada (lo que hace más difícil copiarla), pero sólo es el adquirente quien es capaz de acceder a aquella información una vez que el usuario ha confirmado un pago.

Para Chile y para el mercado Latinoamericano, e incluso mundial, hay un gran desafío, pero apostamos a que el mercado, de acá a dos años, va a estar dominado por los smartphones. De hecho, proyectamos que para fines del 2014 habrá más de 8 millones de teléfonos con acceso a Internet en el país. En este sentido, este sistema de pago no tendrá restricción alguna para el crecimiento masivo inmediato ya que no entra en conflicto con ninguno de los actores que ya existen. Además, no existen barreras de entrada de adaptaciones de sistemas de hardware ya que, al menos los sistemas de billeteras virtuales son bastante flexibles, y pueden incluso usar los códigos de barra. En otras palabras, no hay que renovar el parque móvil ni el parque de puntos de venta para que en el país se instale una concreta nueva forma de pagar.

Este año espera a Chile con muchas novedades en su forma de entender y relacionarse con los medios de pago, y probablemente, veremos al gran retail incorporando a los “celulares” en sus puntos de venta o POS. Pero no sólo a ellos, sino que nos sorprenderemos cuando vayamos a la feria y la “casera” use su celular para ingresar nuestra compra semanal, o bien al lustrabotas en las plazas de armas del continente. El cambio se viene y mucho más pronto de lo que esperamos. Y lo mejor de todo, es que es seguro y confiable.