Los niños gorditos de hoy ¿serán los adultos obesos del mañana?

En un lapso de 30 años, Chile pasó de ser un país con altos índices de desnutrición a ser un país de obesos, dos extremos igualmente malos y que en el caso de la obesidad se pretende combatir con buenos programas como “Elige Vivir Sano” que impulsa la Primera Dama.

Una de las responsables de esta situación es la llamada “comida chatarra” y las bebidas azucaradas, cuyos consumos han ido en aumento.

La campana que anuncia la hora del recreo es para la mayoría de los niños el momento predilecto del día, porque pueden salir a jugar con sus compañeros y es la hora de consumir su colación.

Sin embargo, debemos tener cuidado. Hay colaciones poco saludables como los dulces, chocolates, papas fritas y bebidas, que son ricas en grasas, azúcar y/o sal. Son los enemigos silenciosos, que conducen a los niños por el mal camino y fomentan la obesidad, la pandemia del siglo XXI como han dado en llamarla muchos especialistas.

Según el último informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), las cifras de los chilenos mayores de 15 años son alarmantes. El 34% de las mujeres tiene sobrepeso y el 31% son obesas. En total, 65% de las mujeres excede el peso normal.

Respecto a los hombres, un 45% tiene sobrepeso y un 19% son obesos. Es decir, existe la misma proporción de hombres y mujeres con más peso que lo adecuado.

Esto nos ubica en el cuarto lugar de los 42 países con más personas obesas, dentro de los países OCDE. Sólo México, Estados Unidos y Nueva Zelandia nos superan.

Estas cifras reflejan la urgente necesidad de tomar medidas drásticas, si queremos evitar que los jóvenes sean los niños y jóvenes sean obesos el día de mañana.

Es importante que los padres recuerden que todo parte por casa y los hábitos que entregan a sus hijos son fundamentales para prevenir esta enfermedad.

Educarlos para tengan una alimentación sana, con los nutrientes que el cuerpo necesita, es la base para que lleven una vida mejor.

Carolina Chica, nutricionista de Benexia, enfatiza en que es clave ayudar a los niños a desarrollar hábitos en forma paulatina que puedan incorporar a la rutina diaria y que terminen siendo algo natural, sin que se sientan forzados.

Destaca que es importante que los niños se acostumbren a consumir colaciones saludables, ya que éstas cumplen un rol fundamental al regular el apetito y permiten que ellos lleguen a las comidas principales sin tanta hambre y, por lo tanto, coman menos.

Pero ¿cómo saber cuando una colación es saludable? Según Carolina Chica, toda colación saludable debe considerar una cantidad moderada de alimentos que dependerá de la edad del niño. Los más pequeños (3 a 4 años) deben consumir una colación de no más de 100 calorías. Para los escolares se recomienda una colación que contenga entre 150 y 200 calorías y para adolescentes una de 200 calorías.

Desde el punto de vista nutricional, una colación saludable contiene alimentos bajos en grasas, azúcares y sal, ricos en vitaminas, minerales, fibra dietética, que aporten nutrientes esenciales como los ácidos grasos Omega-3.

En el mercado existen algunos buenos ejemplos saludables: la Granola Chía Kids (disponible en las Farmacias Cruz Verde y supermercados Jumbo); los cereales para el desayuno Gran Cereal el pan Castaño Linaza Chia. Estos productos son bajos en azúcar y libres de grasas trans.  Además, contienen fibra y semillas de Chia, principal fuente vegetal de ácidos grasos Omega 3- que aseguran una mejor concentración de los niños y combaten el déficit atencional.