Nueva vacuna contra la mastitis busca proteger la producción lechera nacional

La mastitis es uno de los problemas más importantes que afecta la producción lechera, generando disminución en los márgenes económicos de hasta un 50%, por una menor producción de leche. La enfermedad clínica y subclínica se combate principalmente con antibióticos, sin embargo, estos dejan residuos en la leche e inducen resistencia bacteriana.

La búsqueda de nuevas herramientas que permitan prevenir esta patología es fundamental para mejorar la competitividad de este importante sector de la economía nacional.

Durante el primer mes de 2013 la recepción de leche, en las plantas que informan a ODEPA, alcanzó un volumen total de 211,5 millones de litros. Esto significó un alza de casi 8% en relación con igual mes del año anterior.

Es por esta razón, que la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile —con el cofinanciamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura— está trabajando en un proyecto para desarrollar e implementar una vacuna polivalente, en base a nanovesículas, contra los principales patógenos causantes de mastitis en Chile.

La mastitis en nuestro país, es causada principalmente por las siguientes clases de patógenos bacterianos: Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Staphylococcus coagulasa negativos y Streptococcus uberis, presentes en el ambiente o en la ubre de la vaca, los cuales causan la patología en diferentes grados de severidad.

“El objetivo de este proyecto es utilizar la biotecnología para desarrollar una vacuna de nueva generación que estimule la protección del animal contra estos patógenos, en una formulación que mejora la calidad, potencia y eficacia de la respuesta inmune protectora para las vacas”, señala el coordinador de la iniciativa, el médico veterinario, Leonardo Sáenz.

Agrega, que actualmente existen vacunas que son capaces de estimular el sistema inmune de estos animales para eliminar el agente patógeno que causa la infección. Sin embargo, la mayoría de las vacunas comerciales existentes son débiles inmunogénicamente, al estar formuladas en base a microorganismos muertos y no alcanzan buenos resultados de protección, logrando solamente disminuir la severidad del cuadro clínico.

Además, la mayoría de ellas no incluyen protección contra los principales patógenos que causan tanto las mastitis infecciosas como las ambientales, limitando su efecto solamente a algunas lecherías de la zona central que son afectadas principalmente por patógenos ambientales.