Pensamiento Sistémico: Cómo buscar las mejores alternativas de soluciones

En el artículo anterior describimos cómo se desarrolla el análisis estratégico para dar con los puntos críticos e impactos de una situación a resolver. En este artículo revisaremos el segundo aspecto del Pensamiento Estratégico que corresponde al Pensamiento Sistémico, el cual es un modo de pensamiento que contempla el todo y sus partes, así como las conexiones entre éstas.

Por Claudia Jaramillo Torréns, Coach Integral Corporativo
International Coaching Community, www.antaram.cl

El Pensamiento Sistémico es la capacidad de observar el todo, ver las interrelaciones, procesos, patrones y puntos de apalancamiento, evitando poner la atención exclusiva en eventos, momentos y fragmentos de la realidad. Pensar en forma sistémica conlleva: observar los círculos de influencia en lugar de ver linealmente la causa y efecto, dejar de ver culpables para determinar la corresponsabilidad en los problemas y dejar de observar las cosas desde nuestro antropocentrismo, es decir, desde un punto o perspectiva donde operan los “sesgos sistémicos”, que impiden analizar las estructuras e impactos más allá de eventos puntuales.

Para entender cómo funciona el pensamiento sistémico y se diferencia del pensamiento lineal, piense en los juegos electrónicos. Antiguamente jugábamos pacman y pinball o flipper; el primero un fantasmita que se desplaza en una secuencia lineal, por caminos y el segundo una pelotita que en forma lineal va siguiendo una lógica, estos entretenimientos son “lineales”, todo evento tiene una causa y un efecto esperado. Si piensa ahora en los actuales juegos online, tales como el world of warcraft, lo que observará es que se visualiza una pantalla en la que existen varios segmentos donde ocurren cosas simultáneas y de acuerdo a cómo suceda la combinación, se determinarán las acciones a seguir por cada jugador. Todo ocurre tan rápido, que normalmente para el pensador lineal es prácticamente imperceptible y es imposible reaccionar antes que el equipo contrario actúe y gane parte del juego por su falta de reacción. Las nuevas generaciones se han educado en la red y su manera natural de pensar es sistémica, por eso, para ellos estos eventos simultáneo y rápidos son evidentes y naturales y presentan la capacidad de observar el todo y actuar de acuerdo a la observación de éste y cuando usted intenta jugar con sus hijos, lo más probable es que no logren entenderse, ya que mientras usted tratará de que su hijo le explique la lógica para comprender el juego, él le dirá frases como: “eres muy lento(a), no sirves para esto, me haces perder, no hay explicaciones, sólo actúa, etc”.

Esta analogía representa muy bien la diferencia entre la mirada lineal y la mirada sistémica. Cuando su mirada considera la perspectiva lineal, usted se enfoca en los eventos de causa y efecto en vez de amplificar el problema y ubicarlo en una perspectiva más amplia dentro del sistema al que pertenece, lo encasilla y trata de buscar explicaciones del pasado, determinar culpables, y se orienta a llegar a conclusiones que no aportan en la solución, sino que explican el problema. En ese punto, las organizaciones y sus equipos se estancan ya que no consiguen salir del paradigma de culpas para avanzar a la creación de soluciones sistémicas que aborden la problemática en forma amplia, permanente y considerando todos los puntos claves. Es como quedarse discutiendo con su hijo sobre el porqué perdieron el juego, se enfocó en aspectos específicos y descuidó los aspectos sistémicos y a la velocidad que reaccionó, ya era muy tarde. ¿Cuántas veces en sus organizaciones sucede esto? Se desgastó en discutir por algo y finalmente se fue sin ninguna solución.

El punto clave a definir en el pensamiento sistémico se denomina Punto Palanca, que es aquel en el que se pueden realizar modificaciones de estructuras que conducen a mejoras significativas y duraderas con poco esfuerzo, es decir, es el punto que implica menor costo e impulsa el mayor impacto.

Por ejemplo, muchas empresas tienden a definir que muchos de los problemas que enfrentan, corresponden a procesos inexistentes o mal definidos y se embarcan en largos proyectos de implementación de sistemas, automatización de éstos, que implican una alta inversión en dinero y tiempo, y los efectos y resultados de estas iniciativas no se ven hasta ya muy avanzado el tiempo cuando las personas ya están lo suficientemente desgastadas como para observarlos y valorarlos, por consiguiente, después de estas implementaciones se conservan muchos de los problemas iniciales y la percepción es que ahora estamos peor porque tenemos que hacer el doble de trabajo.

Si estas soluciones fueran analizadas dentro de un contexto sistémico, lo que podría suceder es que se determine un punto palanca, donde la solución inmediata es la más simple de implementar, pero que resuelve el problema central para posteriormente, abordar la problemática en forma más integral.

Por ejemplo, si una compañía tiene problemas porque sus áreas comerciales, productivas y despacho no se coordinan entre sí y se generan conflictos con los clientes, una posibilidad es implementar sistemas integrados donde estén obligados a trabajar en forma colaborativa o el sistema “acusará” cuando alguien no cumpla con su parte. No obstante, si alguien no entiende para qué debe hacer algo o desarrolla la actitud colaborativa, este problema no se resolverá con un sistema. Ahora bien, si se parte por idear una manera de trabajar en forma colaborativa, con apoyos de procesos más simples, donde el peso se lo lleve la excelencia humana y profesional y no un sistema, el costo, impacto y resultado logrado, serán muy diferentes.

Existen muchas técnicas para desarrollar el pensamiento estratégico e incorporarlo dentro de los equipos de trabajo, es una habilidad clave para poder ser efectivo en los tiempos actuales. Le invito a investigar y a aprender sobre estos pasos sistémicos, tales como análisis de la profundidad de ideas, lluvia de ideas, caverna de las ideas, mapas mentales, regla de los cinco por qué, etc.

Para desarrollar el pensamiento sistémico, se deben considerar las siguientes leyes:

1) Los problemas de hoy derivan de las soluciones de ayer.
2) Cuanto más se presiona, más presiona el sistema.
3) La conducta mejora antes de empeorar, cuando la solución es al síntoma.
4) El camino fácil lleva al mismo lugar.
5) La cura puede ser peor que la enfermedad.
6) Lo más rápido puede ser lo más lento.
7) La causa y el efecto no están próximos en el tiempo ni el espacio.
8) Cambios pequeños pueden producir grandes resultados.
9) Se pueden alcanzar metas aparentemente contradictorias.
10) Dividir un elefante no produce dos elefantes pequeños.
11) No hay culpables.

Basado en estas normativas y forma de pensamiento, la próxima vez que enfrente un problema que deba resolver, podrías plantearse las siguientes preguntas:

¿Cuál es el hecho o hechos?
¿Cómo se desarrollan los acontecimientos que producen la brecha entre lo actual y lo deseado?
¿Cuál parte no estamos viendo?
¿Cuál es la condición limitante?
¿Cuál es la meta oculta del sistema?
¿Cómo afecta este problema a otras partes del sistema?
¿Cómo otras partes del sistema afectan a la brecha?
¿Qué propicia la resistencia?
¿Qué pequeño cambio puede generar grandes resultados?

Las amenazas a la supervivencia no vienen de hechos repentinos, sino de procesos lentos y graduales que se instalan y pasan a ser parte de lo “normal”.

¿Qué está viendo hoy que de verlo desde otra perspectiva, su vida podría estar desarrollándose como usted quiere?