¿Por qué los chilenos no ahorramos en entretenimiento?

Por Martín Osorio, Gerente General UM Chile

La mayor demanda de los chilenos por consumir bienes de entretención es un hecho: tecnología, eventos deportivos,  cine y conciertos de altos valores son algunos de los ítems que los consumidores consideran en su lista de gastos mensual. Esto demuestra un cambio cultural, que no se asocia necesariamente a la situación económica, sino a la disposición de invertir en productos suntuarios como parte de un concepto de bienestar.

Pese a los recesos económicos vividos,  los chilenos siguen llenando las salas de cine, e incluso en 2008 aumentaron los suscritos a la TV Paga, siendo un periodo de crisis. ¿Cómo se explica esto? La verdad es que el consumidor siente que merece darse “gustos”, especialmente en contextos de dificultad económica.

Otro punto es que Chile es uno de los países en América Latina que adopta más rápido las tecnologías. Amamos la llegada del último Smartphone, hacemos fila por él en tiendas, o lo pedimos por adelantado de forma online.  Según nuestro  análisis de e-commerce 2011, un 44,6% de los chilenos compró productos tecnológicos por  Internet ese año. Y esto es una tendencia que va más allá, pues nuestro estudio Carro de Supermercado también revela que todos los segmentos han incorporado tecnología en sus compras de supermercado.

Y es que el carro de compra también es un indicador de cambio cultural. Además de la tecnología,  se  incorporaron ejemplos que van más allá del entretenimiento, pero que corroboran la tendencia.  Según cifras de UM, un 56% de los chilenos sumó productos Gourmet en su carro de supermercado durante los últimos dos años, dejando de lado frutas y verduras para costearlos. Esto refleja a un consumidor con más disposición de compra a la hora de consentirse.

Los chilenos pagan por las entradas más caras a los conciertos respecto al resto de América Latina. Sólo en Santiago, se inauguran más de 10 restaurantes al mes, la TV Paga no ha parado de crecer desde el 2008 y actualmente el 60% de los hogares cuenta con este servicio, llegando incluso a sectores más desposeídos.

Sentimos que debemos darnos espacios de distracción. Premiarnos con pequeños lujos. Si esto significa destinar más presupuesto, entonces no escatimamos. No ahorramos cuando se trata de entretenimiento y tecnología, pues la adquisición de productos nuevos, actividades al aire libre y  alimentos gourmet asociados  a situaciones de esparcimiento nos ayudan a desviar la atención frente al estrés, por lo que las personas se sienten merecedoras de esta inversión. ¡Y con mucha razón!