222Por Gonzalo Liebe, Country Manager de Resource IT Solutions

Hoy, en nuestro país, con más celulares que personas, el teléfono móvil es sin duda un dispositivo clave en la vida de cualquier ciudadano, transformándose de paso, y entre otras cosas, en el medio de pago del futuro.

La razón es simple, pues cumple con los tres atributos que queremos para casi todas nuestras adquisiciones, sean materiales o sólo hábitos: es más barato, más seguro y es más sencillo de utilizar que sus competidores más cercanos, el dinero en efectivo y plástico.

Sin embargo, la introducción de los medios de pago electrónicos en el país ha sido lenta, persistiendo temas tecnológicos y culturales que es necesario resolver para que lleguen a ser realmente masivos. Es más, recién estamos en la etapa de incorporación de los chips en las tarjetas, y todavía es poco frecuente la utilización de dispositivos contactless, y menos aún móviles para realizar pagos.

Desde el punto de vista de la tecnología el problema pasa tanto por las inversiones que es necesario realizar, como por la colaboración y coordinación de los múltiples actores que deben participar. Culturalmente, el análisis puede ser aún más complejo, y no sólo para Chile, ya que hay muchos factores difíciles de incorporar en la ecuación: miedo al cambio, ignorancia respecto de los niveles de seguridad, costumbre de portar dinero y/o tarjetas, y por qué no decirlo, el estatus que éstas pueden dar según su emisor, color, beneficios…

También es cierto que estos cambios culturales suceden cada vez más rápido, en la medida que las generaciones más jóvenes van adoptando las nuevas tendencias en tecnología y luego las transmiten hacia sus parientes (padres, abuelos, etc.).

Pero lo más importante es que, tecnológicamente hablando, existe todo el desarrollo que permitiría la materialización de este tipo de transacciones financieras de forma segura. Sólo por nombrar algunos, en Chile, Colombia y Brasil ya operan las tarjetas con tecnología contactless, y hay empresas que ofrecen el servicio de pago móvil, con aplicativos para el comercio y los clientes.

La seguridad es otro punto de suma importancia, ya que en la medida que los usuarios se sientan tranquilos utilizando su celular como medio de pago, empezarán a dejar de pagar con dinero o tarjetas. En ese sentido, en otros países y ahora también en Chile, los diferentes actores involucrados en la transacción se han preocupado de invertir en programas para incentivar a que sus clientes cambien sus hábitos en la forma de pago, entregando beneficios al cancelar compras con su teléfono móvil, por ejemplo.

Lo que se viene para este año

En este sentido, el 2015 llega con un cambio de importancia en la estructura mundial de medios de pago y que sin duda obligará a tomar decisiones en Chile: la implementación de la tecnología EMV en la totalidad de los emisores y adquirentes de Estados Unidos. La importancia de este hecho es que se va a garantizar la seguridad de las transacciones de chilenos que se hagan en EE.UU. y, además, obligará a que los comercios en Chile deban prepararse para atender a los clientes que empezarán a llegar con sus smartphones en mano -tarjetas incluidas- para usarlos como medio de pago.

Empresas como Resource y otras cuentan con experiencia en la implementación de EMV en el mercado chileno y trabaja en proyectos globales para una futura implementación masiva del pago móvil, operando con partners que ofrecen soluciones de rápida ejecución y experiencia probada en el mundo desarrollado. Es decir, los conocimientos y la tecnología para ello existen en Chile.

Es de interés común implementar las tecnologías que permitan avanzar en medios pago móviles. Permite fidelizar clientes, facilitar o simplificar el proceso de pago, incorporar nuevos servicios al portafolio, elevar los niveles de seguridad, aumentar la probabilidad de éxito de la compra-venta y reducir aún más los costos asociados a transacciones, por mencionar apenas algunas de las ventajas de esta materia.

Por tanto, no hay excusas. Es cierto que la implementación de estas tecnologías requiere de un cambio importante de infraestructura tecnológica, tanto en las plataformas de hardware como de software, lo que sugiere una barrera de entrada desde el punto de vista financiero por la inversión inicial necesaria para realizar la transformación. Pero es una inversión de tiempo y dinero que vale la pena, como ya lo está demostrando su utilización y masificación en muchos lugares del planeta desde hace algunos años.