¿Qué le pasó, por qué reacciona así?

Por Claudia Jaramillo Torréns, Coach Integral Corporativo International Coaching Community
web: www.antaram.cl, http://coachintegralsistemico.blogspot.com

¿Alguna vez le ha pasado que está conversando con alguien que inesperadamente reacciona de una forma completamente distinta a sus comportamientos normales? ¿O reacciona ante la situación de una manera absolutamente desmedida?

Lo que ha sucedido, posiblemente, es que sin tener la intensión, en la interacción con su interlocutor, se estimuló algo que gatilló el desencadenamiento de un “complejo”, mantenido en su mente inconsciente y que rápidamente se trasladó a su mente consciente y desató la reacción. Carl Jung, siquiatra y uno de los principales iniciadores del sicoanálisis, define los complejos como “un conjunto de ideas con una carga emocional muy elevada que nos pautea una forma de ser”. Estos complejos se organizan en redes y correlacionan hechos, con ideas, sensaciones, imágenes que se guardan en la memoria emotiva y se van reprimiendo hasta un punto en que lo que se muestra externamente puede ser absolutamente contrario a lo que se siente internamente y frente a un estimulo fuerte, puede provocar una sobre reacción inconsciente.

Imagine, por ejemplo, alguien que tuvo una niñez desprotegida en la cual los adultos a su cargo enfrentaron problemas de consumo de alcohol y creció observando a esta madre o padre normalmente en estado de inconciencia, y en los momentos de sobriedad, intentaron compensar esta dificultad, entregándole cariño a través de, por ejemplo, preparar las comidas que le gustaban. En la mente de esta persona se instaló la sensación de abandono y, para poder crecer y llegar a adulto, su mente reprimió esto como un complejo de superioridad y, para compensar, desarrolló una personalidad “fuerte” y se puso una máscara de persona firme, segura, muchas veces prepotente. Hoy día usted está en una reunión y en ella se está debatiendo sobre posibles premios que se le otorguen a las personas que cumplan con las metas de un proyecto específico. Usted propone regalar una cena en un lindo restaurante, y ante esta propuesta, repentinamente la persona se levanta furiosa y le dice que no entiende cómo se le puede ocurrir una idea tan ridícula y -a continuación- estalla en llanto y sale de la sala. Esta reacción está llevada a un extremo, posiblemente una persona sea capaz de bloquear el llanto en un contexto organizacional, pero de igual forma la sobrereacción ya le indica que ha ocurrido algo que no tiene sentido.

Lo que realmente sucedió, es que su propuesta activó la red de complejos que conectan a la persona con el abandono que está improntado en la mente de ésta a través de la vinculación de la representación de la comida como compensación del cariño y la protección, y su reacción se produjo porque esta parte está siendo reprimida y, al contenerla, se acumula la energía que estalla.

Cuando surgen estas situaciones, es bueno reflexionar que no tenemos posibilidad de evitarlas, porque es imposible saber cuáles son las historias de cada persona y los potenciales complejos que guarda en su interior. Pero lo que sí es posible, es que sabiendo que esto ocurre, cuando seamos testigos de situaciones de reacciones irracionales, tengamos la generosidad de acoger a la persona en lo que sea que esté experimentando y en vez de iniciar una discusión, que cuando se empieza a partir de una sobrereacción las posibilidades que escale a un problema mayor descontrolado son altísimas, conservemos la calma y esperemos a que la persona recupere el control sobre su emocionalidad. Todo lo que provenga de algo que no guarde relación con los hechos concretos, proviene de estos complejos y hay que entender que son reacciones no intencionadas, por lo que no tienen ninguna dirección personal.

Cuando surgen estas situaciones, es bueno reflexionar que no tenemos posibilidad de evitarlas, porque es imposible saber cuáles son las historias de cada persona y los potenciales complejos que guarda en su interior. Pero lo que sí es posible, es que sabiendo que esto ocurre, cuando seamos testigos de situaciones de reacciones irracionales, tengamos la generosidad de acoger a la persona en lo que sea que esté experimentando y en vez de iniciar una discusión, que cuando se empieza a partir de una sobrereacción las posibilidades que escale a un problema mayor descontrolado son altísimas, conservemos la calma y esperemos a que la persona recupere el control sobre su emocionalidad. Todo lo que provenga de algo que no guarde relación con los hechos concretos, proviene de estos complejos y hay que entender que son reacciones no intencionadas, por lo que no tienen ninguna dirección personal.

En el fondo esto es así, pero la reflexión que lo invito a hacer, es que nadie tiene el poder de producir un malestar interno, a menos que active algo que usted mismo esté reprimiendo en su interior y cuando esto sucede, en vez de agredir a quien le gatilló su malestar, identifique qué fue lo que se activó en su interior e intente comprenderlo por sí mismo o con ayuda de alguien; normalmente las personas que nos conocen pueden más fácilmente identificar estas reacciones, confíe y pida ayuda para que su coraza de cosas reprimidas vaya siendo cada vez más delgada y estas energías se vayan liberando y le devuelvan el equilibrio.

¿Cómo se sentiría si tuviera la posibilidad reaccionar en concordancia con su sentir en forma balanceada?