¿Sabe cuál es el secreto de su verdadero propósito de vida?

Descubra cómo empezar el 2012 con un cambio de switch que le permita replantearse sus objetivos existenciales y de trabajo.

En estas fechas, las personas tendemos a hacer una evaluación del año y pensar en lo bueno y malo que sucedió, haciendo un balance de los eventos y su impacto en nuestra vida. ¿Logramos lo que queríamos,? ¿Obtuvimos el cargo que buscábamos?, ¿ese ascenso que merecíamos?, ¿compramos la casa o el departamento que nos gustaba y nos mudamos al sector que anhelábamos?, ¿nuestros hijos sacaron buenas notas y obtuvieron premios y reconocimientos en las ceremonias de fin de año?, ¿conseguimos despegar con el negocio emprendido? ¿Terminamos con éxito los estudios?, ¿viajamos, lo pasamos bien con los amigos y la familia?, ¿conocimos a la pareja que nos acompaña?, ¿superamos crisis matrimoniales?, ¿tuvo resultados la terapia familiar para mejorar el comportamiento de los hijos?… Hay muchas interrogantes que podrían estar presentes en este balance y todas estas preguntas podrían concluir una percepción de balance positivo, negativo o enterarnos que en realidad ha sido un año más que ha pasado sin grandes hitos y que todo es igual.

Más allá del análisis anterior y de la percepción que tenga sobre cómo fue su año, mi invitación es a pensar un poco más en profundidad y que la pregunta que se regale en este período sea: ¿cuándo fue la última vez que me pregunté, cómo me siento hoy? ¿Estoy viviendo la vida que quiero vivir?

Estamos viviendo tiempos muy exigentes, competitivos, rápidos que nos llevan a vivir el día a día en una suerte de carrera por conseguir cosas, lograr metas y resultados, acceder al poder, ganarle a quien tenemos al frente. Anhelamos ser reconocidos, vivimos muy preocupados de la imagen que proyectamos y nos dejamos afectar por las imágenes de los otros.

Si visualizáramos nuestra vida como un embudo, podríamos darnos cuenta que gran parte de ésta estamos parados en su borde, el cual simboliza nuestros vínculos basados en lo exterior, cosas materiales, estatus social, relaciones y conversaciones básicas, lo que deseamos representar para los demás, cómo nos mostramos externamente y cómo nos relacionamos con el medio. Aquí residen nuestros logros y fracasos profesionales, logros y fracasos monetarios, logros y fracasos familiares, etc.

En la base de este embudo está nuestra base esencial, cómo verdaderamente somos y funcionamos internamente. Están nuestras creencias, muchas de ellas potenciadoras y otras limitantes, que determinan cómo vamos internalizando las situaciones que en el borde del embudo nos afectan. Los procesos internos, en la medida que exista conciencia de cómo activan emociones y comportamientos, son manejables y esta conciencia nos permite desarrollar habilidades y generar recursos que permitan potenciar las creencias potenciadoras y eliminar o minimizar aquellas limitantes, provocando un cambio de conducta que nos lleve a resolver y asimilar en mejor forma las situaciones conflictivas o emocionalmente fuertes.

Identificar “dónde” está parado uno cuando enfrenta una situación, es una manera de conducir siempre los diálogos internos hacia la base de nuestras creencias potenciadoras, y no quedarse parado en el borde del embudo. Cuando estamos allí, estamos preocupados por lo externo y esto determina, por lo general, reaccionar de una forma opuesta a nuestras creencias y eso es lo que desestabiliza.

Si uno se queda permanentemente en el borde del embudo, probablemente está llevando una vida basada en las apariencias, en el deber ser, en el darle en el gusto a los demás, en vivir en base a cosas materiales, en estar pendiente de las opiniones externas. El resultado es que si en algún momento uno de estos hilos se corta, probablemente el individuo se vea enfrentado a una crisis muy grave y de mucho trabajo para poder superarla. Si uno vive dentro del embudo, se convierte en el eterno buscador de las verdades y los cuestionamiento que vive en procesos internos que lo desvinculan de la realidad externa.

La clave del equilibrio está en pasearse desde la orilla del embudo al centro con tanta facilidad y comodidad como sea factible. Para eso, hay que aprender y practicar técnicas, desarrollar habilidades y generar recursos que pueden estar en uno o afuera, pero que se adoptan como propios. Si pierdo un trabajo y mi creencia es que valgo y la gente me valoriza por eso, me voy a una crisis, porque buscaré culpables, me llenaré de resentimientos, experimentaré sentimientos de culpa, baja autoestima, etc., si pierdo un trabajo y paso a la base del embudo con esta experiencia, posiblemente analice qué sucedió, cuáles fueron mis responsabilidades, aprenda de los errores y me enfoque a encontrar otro empleo.

Le invito en esta oportunidad a hacer el balance del año considerando cuántas de las cosas positivas tienen una ganancia personal directa, que le nutren y motivan y le dan sentido a su vida, y cuántas de las negativas, encierran un potencial de aprendizaje por descubrir. Y si descubre que gran parte de sus aspectos positivos no tienen mucho qué ver con usted en forma directa y -más bien- ayudan a construir una imagen de sí mismo, dese el tiempo de reflexionar sobre qué debe modificar para que estos logros tengan una conexión con su sentido de vida.

Muchos de los dolores que debemos vivir, están basados en expectativas que nos conducen a la insatisfacción y es bueno en una época como ésta, darse el tiempo de reflexionar en lo profundo qué está pasando con el embudo en su vida, para asegurarse que está siendo el protagonista de su historia y que todo lo que sucede en ella, está influenciado por las propias elecciones y decisiones. Le invito a pensar en cómo sería la vida si a partir de hoy, opta por regalarse un tiempo personal que le permita estar siempre en contacto con sus necesidades, respetando sus ritmos, atendiendo lo que el cuerpo le hable y poniendo atención en las cosas que alteran su equilibrio para poder compensarlas. Si se da cuenta, su vida puede estar mucho mejor, ¡póngase en acción!

¿Sabe cuál es el secreto de su verdadero propósito de vida? Posiblemente si se da el tiempo, pueda responder esta pregunta y cuando lo haga, ya habrá surgido un nuevo propósito. El secreto del verdadero propósito puede que sea el que le mantenga siempre buscando una respuesta para esta pregunta.

¡Feliz 2012!

Por Claudia Jaramillo Torréns
Coach Integral Corporativo
International Coaching Community
www.antaram.cl