Salario Emocional, la nueva forma de retribuir a tus colaboradores

222222Por Marcelo Solari, Gerente Unidad de Negocios Kibernum

Hoy, el trabajo ocupa un papel importante en la felicidad de las personas, necesitamos sentirnos reconocidos y valorados, pero ¿qué es lo que hace realmente feliz a los individuos? Existen diversos estudios asociados a  las razones que explican la felicidad, la mayor parte de ellos concluyen que solamente el 10% de nuestra felicidad está condicionada por las cosas positivas o negativas que nos suceden. La felicidad entonces, tiene más relación con prácticas, con la forma en que nos enfrentamos a ciertas situaciones en lo cotidiano e incluso, en nuestro trabajo.

Los resultados de un reciente estudio realizado en España sobre felicidad en el trabajo, indican que ocho de cada diez personas se declaran felices en su trabajo y que en ciertas profesiones las personas son mucho más felices. Esto, no estaría completamente relacionado con el salario que perciben, sino por las condiciones y el ánimo que prevalece en sus lugares de trabajo.

En nuestro país existen entidades como “Great Place to Work”, quienes realizan investigaciones y reconocen los lugares de trabajo líderes en más 45 países del Mundo, dándole énfasis en destacar a las empresas que cumplan con un buen clima laboral, altos niveles de construcción de confianza, prácticas de liderazgo y distinción de esfuerzo por parte de todos quienes componen las empresas.

Frente a este tema, en nuestro país y en específico en nuestras empresas hemos comenzado a hablar de “felicidad laboral”, una nueva tendencia que ha comenzado a adoptarse, donde una de las principales premisas ha sido humanizar procesos y operaciones.

Prácticas que además permiten disminuir los índices de rotación, reducir gastos derivados de selección de personal, bajar los niveles de ausencia al trabajo y mantener a los trabajadores satisfechos, incrementando la productividad y competitividad.

Podemos entonces, hablar de un “salario emocional”, relacionado directamente con el compromiso de las empresas en instalar procesos y prácticas que le hagan sentido a sus colaboradores, donde exista un involucramiento profundo entre la empresa y el trabajador, generando vínculos de confianza entre ambos. En resumen, colaboradores felices ayudan a construir relaciones con clientes felices.