U. Central: Un 60% de los capitalinos admite no tolerar a sus compañeros de trabajo

El 60% de las personas manifestó tener en su trabajo algún compañero que le resulta insoportable, sin discriminación de género u otros. Así lo estableció una encuesta del Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública (CESOP) de la Universidad Central.

Una cifra que inquieta y que da cuenta del clima laboral que se vive al interior de algunas organizaciones, más aún cuando el 46% expresó que tendría disposición de hacer algo para que despidieran a quien les resulta intolerable. En tanto un 28% reconoció haber tenido injerencia directa en el despido de algún compañero (a) de trabajo.

El director del Centro de Atención Psicológica de la Universidad Central, Fernando Urra,  afirmó que “las características de las relaciones laborales no sólo remiten a las personas, sino fundamentalmente son expresión del grado de madurez alcanzado por una organización”.

Respecto de la disposición de los trabajadores para que despidan a un colega el académico agregó que “cuando las organizaciones tienen claramente establecidas las funciones, los problemas de relaciones laborales disminuyen. Por eso es problemático cuando las relaciones laborales, carentes de horizontes normativos, deben autor-regularse, porque ello es un escenario propicio para  el desarrollo de acciones emocionales insanas que comprometen logros de las secciones implicadas y de la organización misma, situación que requiere de asesoría psicológica”.

En tanto un 37% manifestó estar dispuesto a renunciar al trabajo por no soportar a algún compañero, rasgo que es mucho más acentuado en las personas menores de 30 años y disminuye ostensiblemente cuando los trabajadores superan los 50 años.

A juicio del economista y coordinador del magister en Políticas Públicas de la UCEN, Leonel Tapia, este fenómeno se explica toda vez que “los jóvenes tienen expectativas laborales en desarrollo, y pueden reaccionar con mayor libertad si algo no les parece bien en el trabajo, en cambio, las personas mayores tienen horizontes más limitados, lo que los hace desarrollar más tolerancia con aquello que no les agrada”, concluyó.